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20-09-2016
Balotaje 2019, mi tesis

Por Diego Martínez

El FA se apronta para perder. La oposición, ¿se apronta para ganar?

Una alternativa creíble, con capacidad de resultar elegible en el Balotaje 2019 requiere una propuesta que se construya haciendo algo diferente. Continuar ofreciendo un panorama como el actual, disociado, chacrero, de respuesta y no propuesta, es hacer más de lo mismo y ello tiene un resultado, aunque no querible, imaginable.

Es preciso tener claro que los problemas del Uruguay son prioritarios ante los problemas de sus propios partidos políticos, al menos los que se definen y posicionan en una alternativa al oficialismo.

Al mismo tiempo es relevante que quienes piensan similar se preguntan cada vez más por qué deberían seguir votando “separados”, o “disociados” según nuestra visión. En este aspecto, parece ganar espacio lo que hemos dado en denominar “transpolítica”, esto es, pensamiento coincidente que atraviesa a varios partidos y sectores, con aptitud a la vez para promover acciones asociadas.

En esa línea de pensamiento coincidente y acciones potencialmente asociadas, el capítulo fundamental es el ideológico. ¿Por qué? Porque el cuerpo de ideas y principios liberales y republicanos está ofendido. La libertad está ofendida, la república está ofendida hoy en Uruguay. ¿En qué?

En la salud, en la comunicación, en la justicia, en varios ámbitos del quehacer nacional, la libertad sufre, se duele y clama. Con el argumento de la democratización el Frente Amplio, desde su mayoría absoluta, absolutista en definitiva, creó normas que vulneran la libertad del individuo. Han logrado lo que parece casi imposible que es hacer entrar en conflicto democracia con libertad. Ya nadie puede decir “no” al Fonasa y asistirse en la salud pública sin que su pasividad o salario se vea afectado por retenciones. La libertad de expresión tiene ahora reglas que alcanzan a medios y comunicadores con claro potencial limitativo. La justicia es permanentemente amenazada con reducciones presupuestales y financieras.

La libertad está ofendida en su futuro. Las próximas generaciones están ya ampliamente endeudadas antes de nacer por errores y horrores de generaciones actuales, lo que implica agresión a sus futuros derechos, incremento de sus necesidades y por ello disminución de sus libertades en el Uruguay de 2030, de 2050.

La república está ofendida en la capacidad de cambio de la sociedad, la educación, hoy supeditada a la realidad en lugar de ser orientadora, laboratorio y sistema activo de su transformación.

La república está ofendida en una de sus principales fuentes de esperanza, los deportes del país, principalmente el fútbol, que no terminan de ser considerados un hermano menor de la educación, cuando no el bastardo condenado al desamparo, el desprecio y a la prestación de funciones subsidiarias.

La república está ofendida en su clase media atacada sin cesar y despreciada en su rol verdaderamente transformador de la sociedad, en su energía de motor de la movilidad ascendente, ascensor social, igualador para arriba dada su aptitud y dinámica de distribuidora funcional de la riqueza y espacio natural hacia el cual avanzar aquellos individuos y grupos que persiguen abandonar la pobreza y asegurar un proyecto de vida con oportunidades.

La república está ofendida en el rol internacional del país, basado en el equilibrio entre la grandeza de sus principios y la inteligente negociación de sus intereses, hoy quebrado por la opción ideologista, o en su caso por la asunción de la pequeñez material frente a los grandes, llámese Brasil en el caso presidencia del Mercosur, o Estados Unidos en el caso Prisioneros de Guantánamo.

La república está ofendida en la administración de varias empresas y fondos del Estado, como Pluna, Ancap, Fondes, que ha evidenciado el desprecio hacia el concepto de bien común y en el mismo sentido un ultraje al patrimonio nacional.

Levantar estas ofensas a la libertad y a la república requiere inteligencia, decisión, asociación. El Balotaje 2019 ya empezó. Y es impostergable –desde un espacio mayor en el que puedan coincidir partidos, sectores, agrupaciones, ciudadanos independientes- definir una plataforma conceptual y programática que sacuda al país y lo convoque en sus sueños superiores y sus principios fundacionales. Así, sea quien sea que acceda al Balotaje con el candidato del FA, contará con un documento que comprometerá sus acciones en aspectos fundamentales.

No se trata de crear un lema que incluya a todos, otro lema, "otro frente amplio" que desplace al que ahora gobierna. No se trata de disolver partidos y sectores dentro de otro. Se trata de construir un espacio mayor, permanente, para sumar sí en conceptos, propuestas, en sueños e imaginación. Y en compromiso para asociar esfuerzos.

Si ello se logra, ese Uruguay ofendido sentirá que alguien lo entendió.

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